Trotea: Programa doble de Cine Circo


Publicado el 20 de mayo de 2026.

Queridos amigos troteanos:

Continuamos con nuestro ciclo “Más difícil todavía”, dedicado a películas sobre el circo. Ya hemos ofrecido tres filmes de ficción antagónicos (dos de los cuales, El mayor espectáculo del mundo y El fabuloso mundo del circo, reflejan la vertiente estereotipadamente festiva, mientras que el tercero, Noche de circo, ofrece el lado menos atractivo de la difícil vida errante de los artistas circenses) y ahora toca abordar la consideración del circo fuera del ámbito de la ficción. Proyectaremos dos películas firmadas por sendas figuras en el mundo del cine: el francés Jacques Tati y el italiano Federico Fellini. Del primero es Zafarrancho en el circo; del segundo, Los clowns.

Una advertencia: en esta ocasión, la sesión no empezará a las 18.00 horas, como de costumbre, sino algo más tarde; a las 18.45. Y se prolongará hasta las 22.00 horas. 

Estos son los parámetros de la sesión:

  • Día y horaJueves 28 de mayo18.45 horas (no a las 18.00 horas, como hasta ahora)
  • Lugar: Cinema Artistic Metropol, c/ Cigarreras 6.
  • Una auténtica sala de cine, con cómodas butacas, a nuestra entera disposición. Está en una zona excelentemente comunicada: a la salida de la estación de metro de Acacias (línea 5), con paradas de autobús muy cercanas de las líneas 34, 36, 62, 116, C1 y C2, y a 6 minutos andando de la glorieta de Embajadores. Además, hay un aparcamiento público en la Puerta de Toledo, a unos minutos.
  • Asistencia: La asistencia será libre, sin necesidad de inscripción previa, y totalmente gratuita.

Zafarrancho en el circo

Títulos de crédito:

Título originalParade (1974). Director: Jacques Tati. Guión: Jacques Tati. Fotografía: Jean Badal, Gunnar Fischer. Música: Charles Dumont. Coproducción: Francia-Suecia. Duración: 89 minutos.

Día de fiestaLas vacaciones del señor HulotMi tíoPlaytime y Tráfico. Solo cinco películas de ficción. Este es el bagaje cinematográfico de Jacques Tati, a quien se ha calificado como “mimo, director, actor y guionista” pero que en el fondo es tan difícil de encasillar como genial. Un autor “maldito”, si se permite el término. Nacido en 1907 como Jacques Tatischeff, de nacionalidad francesa pero de origen franco-ruso-italiano-neerlandés, en una familia con una buena posición económica, fue, al parecer estudiante mediocre. En la juventud trabajó en el music hall y como actor de cine, hasta que, tras fundar una productora que luego financiaría sus primeras tres películas, a los 40 años acometió la dirección de Día de fiesta. En ella dio las primeras muestras de su maestría en el humor visual.

Poco después dirigió su segunda película, Las vacaciones del señor Hulot, que confirmó los rasgos que ya se esbozaban en la primera: huida de la megalomanía, agudeza para percibir lo que hay de poético en la vida cotidiana, aparente ausencia de diálogo pero meticuloso cuidado del sonido, rechazo de los primeros planos, etc. Algunos de esos aspectos pueden considerarse deudores del slapstick o “comedia física”, género desarrollado en Estados Unidos a partir de genios como Charles Chaplin o Buster Keaton que recurre a bromas exageradas de humor físico para definir una producción dramática que contiene un argumento sencillo, pero en el caso de Tati se revisten de un poso reflexivo que se basa en el uso de personajes excepcionalmente humanos sin dejar nunca de lado el punto de vista crítico.

Su tercera obra, Mi tío, también con el señor Hulot como protagonista, interpretado por el propio Tati, fue la primera que se estrenó en color y supuso su reconocimiento mundial, al recibir el Oscar a la mejor película extranjera.

Playtime, su siguiente trabajo, supuso un nuevo paso adelante. El sencillo argumento se estructura en seis secuencias que siguen los pases de una joven turista estadounidense que visita París con un grupo compuesto principalmente por mujeres de esa misma nacionalidad de mediana edad, y nuestro conocido señor Hulot, un francés perdido en la nueva modernidad. Para representar una ciudad futurista dominada por una sociedad hiperconsumista, Tati hizo construir un enorme decorado que infló los costes hasta causar la ruina de la productora y del propio autor.

Poco después aún pudo rodar Tráfico, de ambiciones más modestas y en la que aparece asimismo como protagonista el “señor Hulot”.

Para entonces, Tati contaba entonces 64 años, estaba arruinado, tenía problemas de salud y había perdido la confianza de las productoras. Su carrera cinematográfica terminaría tres años después, en 1974, cuando pudo rodar, por encargo de la TV sueca, la película que vamos a ofrecer: Parade, traducida al español con cierta torpeza como Zafarrancho en el circo. En realidad, no hay zafarrancho alguno. Se ha considerado como un documental sobre unas actuaciones de circo, pero es algo más. Filmado en vídeo (una novedad en la época) en un antiguo circo de Estocolmo, con una audiencia en vivo, no hay trama alguna, sino la simple retransmisión de una representación circense al modo clásico. Tati actúa como maestro de ceremonias de un espectáculo en el que hay asimismo trucos de magia, actuaciones de payasos, doma de animales, acróbatas, etc. Él mismo actúa como mimo, imitando a un policía de tráfico, un portero de fútbol, etc. Es ahí y en algunos aspectos aparentemente secundarios (como su burla de los artilugios que se presentan falsamente como modernos, su habilidad para hacer pasar como fácil lo que realmente es complejo o su crítica hacia las modas efímeras) donde se aprecian los elementos básicos de su creatividad.

Ocho años después, en 1982, murió, casi olvidado. Su figura reclama ser recuperada.


Los clowns

Títulos de crédito:

Título original: I clowns (1970). Director: Federico Fellini. Guión: Federico Fellini, Bernardino Zapponi. Música: Nino Rota. Fotografía: Dario Di Palma. Coproducción Italia-Francia-Alemania. Duración: 91 minutos

Cuatro años anterior a Zafarrancho de combate es Los clowns, de Federico Fellini. Se trata de un falso documental en el que el autor reivindica el desprestigiado arte de los payasos (clowns) y expone su amor por el  circo, plasmado también en otras de sus películas, como La stradaRoma o Amarcord.

Se estructura en dos partes. La primera es la visión de un niño (remedo del mismo Fellini) acerca de los clowns, que, sin embargo, no le hacen reír, sino llorar de miedo porque sus rostros le recuerdan a algunos personajes del pueblo. La segunda es la indagación del propio autor en busca de antiguos payasos, que tampoco hacen reír, sino que se presentan como triste testimonio de un mundo perdido. Fellini señala la existencia de dos tipos de payasos: el payaso blanco, que representa el mundo de la belleza y de lo “correcto”, y el ‘augusto’ de nariz roja, que, consciente de la dificultad de alcanzar tal estado, manifiesta su protesta irreflexivamente y personifica el desorden o lo “incorrecto”. En sus propias palabras, «el payaso blanco y el augusto son la maestra y el niño, la madre y el hijo travieso”. Finalmente, podríamos decir: el ángel con la espada resplandeciente y el pecador.

Para curiosos: en el documental hay un cameo de Anita Ekberg, que había trabajado con Fellini en La dolce vita, y entre los protagonistas aparece el español Charlie Rivel, uno de los mejores payasos de su época. Y no se olvide la música de Nino Rota, a quien debemos también partituras de filmes como Amarcord o, más recientemente, El padrino.

El documental obtuvo numerosos premios, como el David de Donatello a la mejor producción de 1971.

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