Publicado el 12 de junio de 2024.
Queridos troteanos:
Os convocamos la visita a la visita que haremos a la iglesia de San Marcos el martes 18 de junio a las 11.15 horas.
La visita está abierta a socios de Trotea y a familiares o conocidos que les acompañen. Debéis confirmar vuestra asistencia, no después del jueves 13 de junio, a José Luis Díaz de Liaño (teléfono 666 353 221; correo electrónico jdl2008@hotmail.es) . La visita será guiada por Carlos Montes, colega de nuestra guía habitual, Ángela Reina. Los socios de Trotea tendremos que abonar 5 euros y los no socios 7 euros.
Nos reuniremos, pues, el martes 18 de junio, a las 11.15 horas, en la entrada de la iglesia, calle de San Leonardo 10, en el lateral derecho del Edificio España, junto a la plaza de España.
Para información más detenida sobre la visita, podéis seguir leyendo.
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Un buen ejemplo del tardobarroco madrileño
¿Otra visita a una iglesia? En Trotea hemos visitado ya ocho templos, desde los dos primeros que vimos en 2017 (iglesia de San Antonio de los Alemanes e iglesia de San Plácido), pasando por la Iglesia Ortodoxa de Hortaleza, en 2022, hasta la iglesia de las Calatravas, en febrero del año actual. ¿Tiene sentido seguir insistiendo en el arte religioso?
Creemos que la iglesia de San Marcos lo merece. Y además con toda justicia, por varios motivos. Ante todo, por su valor artístico e histórico intrínseco. En segundo lugar, porque, junto con la iglesia de San Miguel (en la calle de San Justo) y la de las Salesas Reales (en la calle Bárbara de Braganza), constituya la extraordinaria tríada de templos edificados en Madrid a mediados del siglo XVIII en un estilo que se ha calificado de tardobarroco y que acusa la influencia plena del barroco romano de Bernini y Borromini. Y finalmente porque, frente a la práctica habitual de abordar la construcción de un edificio y dejar su decoración para un momento posterior o de encomendarla a artistas distintos, el proyecto entero le fue confiado a un único autor, desde las trazas del inmueble hasta el diseño de retablos y mobiliario y la elección de los artistas responsables de su ejecución.
Ventura Rodríguez: transición del barroco al neoclásico
Ese autor fue un madrileño nacido en Ciempozuelos, Buenaventura Rodríguez, conocido como Ventura Rodríguez. De padre arquitecto, Ventura había destacado como delineante y trabajó como tal primero en las obras realizadas a mediados del siglo XVIII en el palacio de Aranjuez y luego, al servicio de Sachetti, como aparejador segundo del actual Palacio Real de Madrid por entonces en construcción. Así, aun sin hacer el habitual viaje a Italia, tuvo conocimiento directo de las novedades estilísticas del barroco romano (Bernini, Borromini) a través de las estampas que circulaban entre los profesionales del sector y aplicó sus principios en muchos de sus primeros trabajos.
Uno de ellos fue precisamente la iglesia de San Marcos que ahora nos ocupa. El solar estaba enclavado en las huertas del convento de San Martín (cuya sede ocupaba las actuales plazas de San Martín y de las Descalzas Reales) y acogía un oratorio que se había levantado para conmemorar la victoria de Almansa sobre los austracistas conseguida por Felipe V en 1707 precisamente el día de san Marcos. Pues bien, muchos años después, en 1749, reinando ya Fernando VI, este decidió demoler el pequeño templo y sustituirlo por otro de condición más digna, cuyo proyecto encargó a Ventura Rodríguez, por entonces de 32 años de edad. Se inició así una profunda relación artística entre los dos, que solo se rompió con la muerte del monarca y la llegada de Carlos III, quien mostró preferencia por artistas llegados de fuera (a su cabeza, Sabatini, a quien nombró maestro mayor de las obras reales). Ventura manifestó su frustración, pero consiguió iniciar entonces una colaboración no menos provechosa con el infante Luis de Borbón (hermano del nuevo monarca, para el que proyectó su palacio de Boadilla del Monte), con el Consejo de Castilla, con la villa de Madrid (de la que fue maestro mayor de las obras), con otros numerosos municipios de toda España y con amplios sectores de la aristocracia (proyectó, por ejemplo, el Palacio de Liria), de forma que hay obra suya repartida por todo el territorio nacional. Supo además trazar un amplio arco estilístico, que le llevó desde el barroco pleno de alguno de sus primeros trabajos hasta un barroco clasicista que enlaza con el neoclasicismo.
Un templo al servicio de una religiosidad suntuosa
La iglesia de San Marcos constituye un buen ejemplo del tardobarroco madrileño y, como tal, refleja la influencia del barroco romano. El inmueble se levantó en solo cuatro años, de 1749 a 1753, y se distingue por la unidad estilística. La fachada se yergue en una plazoleta cóncava que refuerza el sentimiento de acogida al visitante. Dos pilastras con capitel corintio sustentan un frontón triangular y encuadran una portada adintelada coronada por otro frontón, este curvo.

La planta, originalísima, recuerda la que trazó el italiano Juvarra para la iglesia de San Felipe Neri en Turín y está formada por cinco elipses cuyo diámetro va primero aumentando y luego disminuyendo. Después de la elipse que delimita el nártex, otras tres elipses configuran tres tramos centrales y, finalmente, una quinta elipse no visible soporta el camarín del retablo mayor. En alzado, el espacio está delimitado por pilastras también con capitel corintio, dispuestas en ángulo, que soportan un rotundo entablamento. El cierre se hace con una bóveda en la parte central y una linterna en el crucero.
La decoración es portentosa, ya que en ella intervinieron los grandes artistas que estaban trabajando por entonces (mediados del siglo XVIII) en el Palacio Real. Destacan Juan Pascual de Mena, imaginero delicado y autor, por ejemplo, de la fuente de Neptuno en la plaza de Cánovas del Castillo; Felipe de Castro, escultor predilecto de Fernando VI y director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Robert Michel, probablemente el mejor estuquista de la época, y Luis González Velázquez, hermano de los también pintores Alejandro y Antonio, y excelente fresquista.
Todos los retablos y adornos guardan una simetría plena a la izquierda y la derecha. En el primer tramo, los dos retablos llevan esculturas de Juan Pascual de Mena (San Benito en el lado izquierdo y Santa Escolástica en el derecho), lienzos de Luis González Velázquez y ángeles en estuco de Robert Michel.

En el segundo tramo, el retablo de la derecha luce otra escultura de Juan Pascual de Mena y está flanqueado, al igual que en el lado izquierdo, por dos retablos-vitrina con figuras de autor desconocido.
En el tercer tramo, correspondiente a la cabecera, se yergue el espectacular retablo central, en madera y estuco, con diseño, como se ha dicho, del propio Ventura Rodríguez. Comprende banco, cuerpo y ático. En el banco, son de Juan Pascual de Mena las tallas en piedra de los dos ángeles que parecen asomar sobre sendos pedestales. El cuerpo comprende un profundo vano, flanqueado por dos columnas compuestas gigantes, y aloja una escultura de gran tamaño de San Marcos, tallada por el mismo Juan Pascual de Mena con su inconfundible suavidad de expresión del rostro. En el ático, en el centro del frontón partido se abre un óculo con una vidriera que representa al Espíritu Santo en forma de paloma rodeada de cabezas de querubines, de la cual parte la iluminación del alma en forma de rayos dorados. Los ángeles sentados son de Robert Michel.

Sobre el tramo central de la iglesia, una elegante cúpula exhibe cuatro grandes lienzos de Luis González Velázquez, separados por casetones. En tres de ellos se representan escenas de la vida del santo titular del templo, mientras que en el cuarto se conmemora la victoria de Almansa, causa de la erección del templo: el duque de Berwick, comandante de las tropas felipistas, avanza sobre los austracistas montado en un caballo blanco y ondeando una bandera con la cruz de San Andrés.
Del mismo pintor son las pechinas, que representan las figuras de cuatro doctores benedictinos, por depender la iglesia en un principio, como ya se ha dicho, del convento de San Martín, perteneciente a esta Orden.




