Juntos al teatro: ‘Luces de bohemia’


Publicado el 19 de enero de 2026.

Queridos compañeros de Trotea:

Os presentamos una nueva propuesta para salir Juntos al Teatro. Será el miércoles 11 de febrero, a las 19.00 h, para asistir en el Teatro Español a la representación de Luces de Bohemia, de Ramón del Valle-Inclán.

Disponemos de 35 entradas, de las filas 7 a 10, que se adjudicarán por orden de inscripción, con prioridad para los socios. Os ofrecemos estos precios:

  • Socios: 13,50 euros
  • No socios: 16,50 euros

Estos son los datos:

  • Obra: Luces de Bohemia
  • Texto: Ramón del Valle-Inclán
  • Versión y dirección: Eduardo Vasco
  • Día: Miércoles 11 de febrero, a las 19.00 h
  • Lugar: Teatro Español, Plaza de Santa Ana
  • Duración aprox. 120 minutos

Os podéis dirigir a María Elena Rodríguez Rico

  • Correo electrónico: mariaelena.rr56@gmail.com
  • Teléfono 646174452

Como muy tarde el lunes 2 de febrero.

Como siempre, podéis hacer un bízum a este teléfono y en cuanto tengamos las entradas os las iremos enviando por e-mail o, si lo preferís, las entradas las entregaremos en el mismo teatro, una media hora antes de que empiece la función.



Sobre el espectáculo

Tras el éxito cosechado la temporada pasada, cuando se cumplieron 100 años de la primera edición definitiva de Luces de bohemia, el Teatro Español repone la que está considerada como la obra más importante de Valle-Inclán, y con la que el autor inaugura lo que considera un nuevo género literario: el esperpento.

La obra narra el periplo nocturno del poeta ciego Max Estrella que, junto al golfo Latino de Hispalis, recorre algunos de los lugares más característicos de la noche madrileña mientras se encuentra con personajes propios de aquella bohemia oscura y sórdida. Una obra llena de poesía, con momentos de enorme belleza, y sazonada con una severa crítica tanto a la injusticia social reinante como a la endémica corrupción política española. Un retrato de España que pervive.



Nota del director

En el Teatro Español teníamos muchos motivos para representar la pasada temporada Luces de bohemia, más allá de nuestra sempiterna pasión por Valle-Inclán y de que sea una obra trascendental de nuestro repertorio; quizás la pieza dramática más bella, más importante de la literatura dramática española del Siglo XX.

De entre todos los motivos uno, si quieren, de carácter institucional, era celebrar en el 2024 el centenario de su edición definitiva. Es sabido que, aunque parte de la obra había aparecido por entregas en el semanario España durante cuatro meses de 1920, su edición completa en libro, con variaciones decisivas, tal y como la conocemos hoy se publicó en 1924 incluida en Opera Omnia, ese cuidado proyecto editorial de aires modernistas que el propio escritor realizó de sus obras.

Otra razón de gran peso, más vinculada con nuestro amor a la profesión, fue que, por increíble que parezca, el periplo del poeta ciego y el golfo hispalense durante la noche madrileña nunca se había representado sobre las tablas de este teatro. Sabemos (al menos así apareció en la prensa de la época) que Cipriano de Rivas Cherif, ese hombre de teatro esencial en la historia de nuestro arte escénico, tuvo el propósito en 1932, durante su etapa en el Español, de llevar a escena este primer esperpento del escritor gallego en el contexto de una temporada estival de gran teatro popular. Pero aquel proyecto nunca se llevó a cabo, así que, de alguna manera, sentimos que aquel era un buen momento para que Max Estrella y toda la bohemia de su tiempo habitasen, por fin, nuestro escenario.

Y ya en esta temporada 25/26 otra razón —esta ocurre pocas veces— se ha sumado a las anteriores: la extraordinaria acogida que tuvo el espectáculo, definitorio de nuestra nueva etapa, entre oficiantes y espectadores. Así que reponemos estas Luces de bohemia con una alegría inmensa y la seguridad de que siempre es un buen momento para volver al “gran don Ramón de las barbas de chivo” que adoró su contemporáneo —y personaje— Rubén Darío.

Conviene recordar que hasta los años 60 no comenzamos a dar al teatro de Valle-Inclán la consideración que merecía, sobre todo en escena, así que podemos hablar de don Ramón como de un clásico reciente de nuestro repertorio escénico, acaso ya (con permiso de Lorca y los áureos) el más estimado, el más admirado por un oficio que tuvo que desarrollar lenguajes nuevos y dejarse calar por las vanguardias para asimilar aquella propuesta postmodernista, que se antojaba casi como un enigma. Y aquí estamos de nuevo los del teatro: tratando de representarlo mientras intentamos entender y asimilar su densidad estética, deslumbrante e inalcanzable.

Como sucede con todas las grandes obras, Luces de Bohemia aparece en cada época, en cada generación, como un faro que ilumina el presente y, en nuestro caso, lo hace desde un pasado que nos pertenece y que nos ha convertido en lo que somos: herederos de los hipogrifos de Calderón, de los caprichos de Goya, de Quevedo y Cervantes, y de los folletines y las parodias escénicas de aquel Madrid absurdo, brillante y hambriento, y de tantas cosas… Por eso necesitamos retomar en escena cada cierto tiempo la elegía de Malaestrella, y reencontrarnos con aquella sátira, ¡tan española!, tan lejana en estos tiempos en los que parece vetada la práctica del humor inteligente en este país hipersensible.

Nuestra lectura parte de algunos estímulos conocidos e inevitables que envuelven tanto a Valle como a la propia obra —espejos cóncavos, la deformación grotesca, el expresionismo o el distanciamiento— sazonados con otros menos habituales y que forman parte, para nosotros, del imaginario concreto e indispensable de este genuino género esperpéntico y que van desde el sainete, la opereta y el género chico hasta el Grand Guignol o los asombrosos —entonces, claro— títeres del Teatro dei Piccoli de Vitorio Podrecca.

A partir de aquí y contando con un reparto extraordinario —que es lo que realmente marca la diferencia—, volvemos a jugar la obra buscando vínculos con nosotros y con ustedes, tratando de que este viaje castizo por los ‘madriles’ de antaño nos haga pensar en los de hogaño y lleguemos a alguna reflexión constructiva, o a un consenso sobre temas fundamentales de esos que tanta falta nos hacen.

Eduardo Vasco



Reparto

  • Max Estrella:  Ginés García Millán
  • Latino de Hispalis:  Antonio Molero
  • Claudinita:  Ana Veganzones
  • Zaratustra/ Sereno:  Ángel Solo
  • El marqués de Bradomín/ Guardia:  David Luque
  • Madame Collet/ Madre del niño:  Elena Rayos
  • Rubén Darío/ Guardia:  Ernesto Arias
  • El chico de la taberna/ Piano:  Iván López-Ortega
  • Don Gay/ Sepulturero:  Jesús Barranco
  • Preso/ El Pollo:  José Luis Alcobendas/ Agus Ruíz
  • Capitán Pitito/ Sepulturero:  José Luis Martínez 
  • Gálvez/ Contrabajo/ Guitarra:  José Ramón Arredondo
  • Serafín el Bonito/ Camarero:  Juan Carlos Talavera
  • Clarinito/ El Joven:  Juan de Vera
  • La Lunares/ La Chica:  Lara Grube
  • La Pisabien:  María Isasi
  • El Ministro/ El Cochero:  Mariano Llorente
  • El Rey de Portugal/ Dieguito:  Mario Portillo
  • Dorio de Gádex:  Pablo Gómez Pando
  • Pérez/ Guitarra/ Percusión:  Pablo Salinero
  • La Portera/ La Periodista:  Puchi Lagarde/ Lucía Bravo
  • Basilio Soulinake/ Viejo que escribe:  Rafael Ortiz
  • Don Filiberto/ Borracho:  Raúl Ferrando
  • Vieja pintada/ La vecina:  Silvia de Pé
  • Pica Lagartos/ Ujier:  Toni Misó

Un abrazo,

M. ELENA RODRÍGUEZ RICO


Fotografía: Javier Naval (Teatro Español).

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